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La tranquilidad y la relajación nos permiten ser más ágiles en nuestras ideas, tener un mejor humor, mantener mejores relaciones, evitar enfermedades y pasar momentos más agradables con nuestra familia y amigos. Es decir, mantenernos relajados nos ofrece una mejor calidad de vida.

 

«Las preocupaciones acaban por comerse unas a otras, y al cabo de diez años, se da uno cuenta de que se sigue viviendo»

-Jean Anouilh-

 

  1. Tomar conciencia de lo que preocupa

Es muy común entrar en un estado de estrés por cuestiones que en realidad no merecen tal preocupación. Esto generalmente se debe a nuestra necesidad inmediatez, y es que cada vez esperamos que las cosas nos lleguen, nos funcionen o nos salgan mucho más rápido. Por este motivo es importante tomar conciencia de los pensamientos que nos están estresando. Es el primer paso para identificar si realmente es un factor que merece ese tipo de atención o simplemente es un espejismo. Para ello, puede resultarnos fácil ver la situación desde otra perspectiva.

 

«No hay estrés en el mundo, solo gente creando pensamientos estresantes y luego actuando sobre ellos»

-Wayne Dyer-

 

  1. Respirar

Respirar es una de las funciones corporales vitales para mantenernos vivos y generalmente lo llevamos a cabo sin prestar demasiada atención. Pero cuando se entra en un estado de emociones fuertes, estrés, desesperación o cualquiera otra o si simplemente queremos tranquilizarnos un poco, podemos hacer algunos ejercicios de respiración.

 

Para relajarnos podemos hacernos conscientes durante algunos minutos de nuestra inhalación y exhalación. Para adentrarnos fácilmente en esta práctica, podemos practicar Mindfulness, que consiste en reconocer cada cosa que está pasando a nuestro alrededor. Por ejemplo, revisar los sonidos del hogar (refri, las otras personas), los pájaros afuera, el viento,. También es observar que cosas están alrededor tuyo e identificarlas. Todo esto mientras sigues respirando de manera consciente.

 

  1. Pensamientos calmantes

Los pensamientos calmantes nos sirven para cambiar la perspectiva que tenemos en el momento a través de las palabras. Simples frases como “respira”, “cálmate”, “no te presiones” , “gracias por x “ pueden ser de gran ayuda. Debemos recordar que la mente es una máquina perfecta que tiene la capacidad de hacernos sentir una u otra cosa, según lo que necesitemos y queramos.

 

  1. Realizar alguna actividad

Centrar nuestra atención en alguna actividad nos puede ayudar a olvidarnos un momento de aquellas cosas que nos preocupan. Y no solo eso, sino que cuando nuestra atención regresa, generalmente se tiene una perspectiva diferente.

Cualquier actividad puede ayudar, desde correr o hacer cualquier otro deporte a cocinar, dibujar, hacer manualidades, leer o ver una película

 

  1. Dormir

Muchas veces sentimos que ya no tenemos opciones o estamos muy concentrados pensando en un mismo tema. Esto es algo que provoca que nuestra mente no pueda asimilar correctamente las ideas y nos estresamos.

 

Por ello, dormir es una de las formas de relajarse más efectivas, ya que de esta forma nuestra mente puede descansar un poco de todo lo que la rodea. Y no hace falta dedicar horas. Aquellos que tienen empleos o actividades agotadoras, pueden intentar dormir tan solo unos minutos. Verán un cambio significativo en su actividad diaria.

 

Un cuerpo sin estrés es mucho más saludable y se defiende de cualquier agente que venga de afuera o se genere dentro del mismo

 

Fuente: Okairy Zuñiga

https://lamenteesmaravillosa.com/5-formas-para-relajarse/